Fundación Expedición Eólica

domingo, 19 de septiembre de 2010

Traspié de un día de Vuelo!

Volar en un paramotor involucra muuuchas cosas. En nuestro caso, desde la concepción de construir en el garaje de la casa (y si no que lo diga mi suegra) toda la estructura que soporta al motor y a los pasajeros cuando surcamos los cielos, hasta los inventos para modificar el carro y poder transportar a "Eólico 1", nombre del primero (aunque con tres modificaciones) hecho en casa y también en Venezuela.
El otro punto con el que se debe contar es con la manera de transportar a este artefacto volador, que ha pasado por varios procesos, desde remolcarlo en mi y en su carro con un trailer, también hecho en casa, hasta modificarlo y hacerlo casi desarmable, lo que simplifica un poco la vida de René. Si bien es cierto que todo este proceso lo torna un poco más complejo y engorroso, tampoco es menos cierto que bien vale la pena , porque la autonomía del paramotor en el aire no se compara con la actividad térmica que se necesita en un parapente.
Ya tras la llegada de unos familiares de René venidos de Alemania, entre ellos un adolescente, decidimos llevarlos a volar con la certeza de que es algo original que mostrarle de Venezuela. Dicho esto lo demás fue planear la hora de encuentro en la Laguna de Tacarigua con la familia. Después de hacer una parada en el Taller de Sensibilización Turística con la comunidad que organizó la gente de Inparques y Cantv arrancamos a la playa para encontrarnos con los foráneos y probar un lebranche asado con ensalada y tostones antes de iniciar la jornada de vuelo. Todo perfecto; tarde con sol y viento del norte, comida sabrosa, y paseo en bote por la laguna mientras nos daban el permiso para sobrevolar . A pesar de haber poca fauna por la época de lluvia en la zona el paseo valió la pena aunque ya empezaba a meterse una nube que no ayudaba para quien aspira hacer una foto decente.
En fin, ya de regreso y con el tiempo contado empezamos a montar todo para que René saliera a volar con Paul, el Alemán (que nada tiene que ver con el pulpo). Apenas se prendió el motor y con escasos dos minutos de diferencia ya estábamos rodeados de nuestros guardianes, un grupo de niños que siempre nos acompañan en las jornadas de vuelo y que ya se asignaron tareas como “yo llevo la cámara” “la linterna es mìa” “quién tiene la otra rueda chamo?”. Ya casi listos comienza un ruido medio raro, bastante raro para nosotros que ya estamos acostumbrados al ruido del motor cuando uno de estos pequeñines nos dice "mira, esto no està flojo?” "Claaro que està flojo", dice Renè, con cara de burro amarrado. Lo que sonaba, en efecto eran unos tornillos que van dentro de algún componente que él como ingeniero conoce a la perfección y que sirven para sujetar el motor al punto equis que ni idea de cómo se llama. Ese desperfecto no implica ningún problema en vuelo, de hecho se puede volar asì, pero si da problemas cuando se arranca y como todo lo mecànico, no se puede forzar una pieza para que no se dañen las otras. Plan frustrado, y el Alemàn sin entender todavía que pasaba andaba sonriendo… Amiguito, no hay vuelo.! 
Enseguida, llamadas a la gente de paramotores a ver quién tiene tornillos, ya es viernes en la noche y para malísima suerte el sábado es día de fiesta nacional y no hay tornillerías abiertas. Sábado de carrera buscando alternativas porque el domingo hay pasajeros para conocer el cielo. Pasa el día y después de revisar tres modelos iguales de motores llega el momento de nefasta conclusión; ninguno de los 6 tornillos de cada uno de los Simonini, marca de motor que tenemos en común , cede para reemplazar los tornillos de Eólico 1. Están tan bien pegados los dichosos tornillitos que las llaves comienzan a torcerse. Decisión: no forzar el asunto o se dañan . Domingo de frustración, pasajeros sin volar y esperar hasta el lunes para conseguir los fulanos 6 tornillos. Lunes en la mañana: ferretería, 6 tornillos que reemplazan a los antiguos partidos y una factura de BsF 15,00 (lo que equivale a 2 dolares)  que pararon toda la operación de un fin de semana.
En fin, así podemos resumir esta travesia como Cosas que pasan!!!


1 comentario:

Eliomar dijo...

jajajajajaja esta bien bueno.. De verdad que son cosas que pasan; por un mocho e tornillo perder todo un fin de semana :-/

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