Fundación Expedición Eólica

martes, 14 de septiembre de 2010

Amanecer en Tacarigua


Hace unos días René y yo estuvimos, como casi todos los fines de semana, en la Laguna de Tacarigua, sitio que se ha convertido en casi habitual por el hecho de basar casi todas las operaciones de nuestro paramotor en ese lugar. Pero, y lo poco usual fue quedarnos a dormir allá, porque al contrario de lo que muchos pueden pensar no solemos quedarnos a dormir fuera de casa. En principio porque a René se le hace un poco incómodo,casi que rayando en necedad el tema de dormir fuera de sus sábanas perfectamente alineadas, con las cobijas colocadas sobre su cuerpo dándole el perfecto balance con el peso y no podía faltar la almohada de plumas recortada a su gusto. Del otro lado quien aquí escribe que tampoco es que sea muy entregada a dormir lejos de mi arsenal de almohadas (que son entre 5 y 7 según el caso), pero sin duda mucho más guerrera en cuanto a eso se trata.

Lo cierto es que, después de pasar la tarde volando sobre las costas de barlovento, avistando esa inmensa barrera de arena y manglares y estar jugando con los chamos de la zona que siempre nos acompañan y nos ayudan, decidimos, aupados por estos pequeños, y con la amabilidad de Doña Yela y el Sr. Rey quienes nos ofrecieron la casa para alquiler que allí tienen quedarnos a dormir en Tacarigua. Bastó sólo decirlo para inventar qué hacer en la noche. Ya con las cosas dispuestas (léase almohadas, sábanas y demás que no faltan en la cleta por siaca) fuimos invitados a pescar. Cuando escuché la explicación entendí por qué a muchos pescadores les falta algún diente, y es que no es fácil meterse la atarraya en la boca, pisarla con los dientes y soltarla simultáneamente con el vaiven de la red. Obvio que fracasé en el intento pero valió la pena ya que mi otra frustración de la noche es que era luna nueva y no podía hacer fotos nocturnas.Así fue como  después de pescar, bañarnos en el mar y echar cuentos terminamos caiyendo en la cama a eso de las 2am y confieso que me costó un mundo poder conciliar el sueño de tan sólo imaginar que aquella cosa que se movía cerca de la puerta pudiese ser una cucaracha, así que  le tocó a René revisar para morir de la penaal ver que era un cangrejito chiquitiiico el que me había robado el sueño por un rato.

Ya a las 530 de la mañana y antes de que sonara el teléfono despertador estaba con los ojos abiertos para salir a tomar fotos al amanecer.El sol que debió asomarse por el horizonte no se dejó ver hasta un rato después por una nube bajísima que lo tapaba, y yo en pijama y despeinada estuve frente al mar para ir  luego a la boca de la laguna a hacer fotos de cuanta ave o especie se paseara por allí. Ya eran casi las 8 am y mi aspecto, nada agraciado entre la pijama y el greñero se dejaba apreciar por la manera de mirar de la gente que comenzaba a llegar, aunado al sueño que ya se apoderaba de mí . Con esas buenas excusas decidí ir a la cama un rato, para a eso de las 10 volver a incorporarme a la rutina... empanadas de cazón con mojito o guasacaca, traje de baño, bloqueador y esperar condiciones para ver a la laguna como siempre... desde arriba.!

2 comentarios:

Pablo dijo...

Nathy, que lindas fotos tienes publicadas! Te felicito de todo corazon y que bueno que las compartas con tus amigos terrestres....

Nathaly Rizo dijo...

Gracias a tí por tomarte el tiempo de mirar. :-)

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